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Vinos con Conciencia: Bodegas Argentinas a la Vanguardia Sustentable

- Vinos con Conciencia: Bodegas Argentinas a la Vanguardia Sustentable -

El concepto de sustentabilidad / Sostenibilidad señala la capacidad de utilizar los recursos existentes sin perjudicar los de las futuras generaciones. Esto implica satisfacer las necesidades actuales sin comprometer el crecimiento y desarrollo futuro.

Si trasladamos estas prácticas a la vitivinicultura, el concepto de vinos adquiere una dimensión superlativa y aplicadas al vino, abarcan la totalidad del viñedo, desde el contexto ambiental, social y económico, involucrando el recurso humano, la flora, fauna, tierra, biodiversidad y vinificación. Esta puesta en práctica es lo que da como resultado un vino sustentable / sostenible.

Asimismo, aplicar este concepto sobrepasa los límites de la producción y se alinea con diferentes áreas de la bodega, donde la línea a seguir es siempre la preservación sustentable. El objetivo es resguardar la riqueza natural única del viñedo para futuras producciones y fomentar la responsabilidad social, el desarrollo humano y económico, no solo del productor, sino también del entorno donde se desarrolla.

Los vinos sustentables son el resultado de una puesta en práctica integral que promueve y protege todo el accionar de la bodega, tanto a nivel local como global.

Dicho esto, el costo o inversión del productor es mayor, ya que implica asumir riesgos constantes en la vinificación, producción y conducción del viñedo, tanto en el presente como con proyección a futuro.

En lo que respecta a beneficios, estos se verán reflejados en la tierra, en el recurso humano de la bodega y en la cuantificación económica de la línea de vinos.

Para el consumidor, estas prácticas son sumamente beneficiosas, no solo porque el producto es cada vez más natural, sino porque brindan la posibilidad de ser parte de una toma de conciencia sobre el resguardo de nuestros recursos, un factor que claramente incide en la mayoría de nuestras decisiones de compra.

Entre los vinos sustentables, Orgánicos y Biodinámicos, la diferencia es mínima. Se podría destacar como particularidad que el Biodinámico sigue muchas tareas de siembra, cosecha y producción ancestrales y naturales.

Un ejemplo de esto es seguir los ciclos de crecimiento lunar y las cartas astrológicas, guiados por un calendario solar que dicta los días favorables para el riego, la poda y la cosecha. Los vinos Orgánicos no aplican estas tareas; sin embargo, ambos comparten el no uso de agroquímicos y el concepto de sustentabilidad en su entorno y desarrollo.

La implementación de este proceso conlleva el otorgamiento de un sello o distinción que deberá ser visible en las etiquetas de todas las líneas de vino de la bodega que hayan cumplido con la normativa, dando constancia de la labor realizada.

Entre las certificaciones más destacadas en el sector se encuentran: V-Label (Vegano), Demeter (Biodinámica), Argentina Sostenible, Sustentabilidad Certificada de Bodegas de Argentina y Vegan Veg Argentina.

Además de los altos costos de producción generados por la inversión operacional que exigen, deben sumarse las tarifas anuales por las auditorías externas y las licencias de uso del sello, justificando el precio final más elevado del producto por su alto valor ético y ambiental.

En resumen, la autentificación de todos estos procesos aumenta el costo por botella, pero a cambio, otorga un valor diferencial muy alto en mercados internacionales y satisface a un consumidor con una conciencia ética y ambiental más profunda.

El Compromiso Estratégico de la Vitivinicultura Argentina

La industria vitivinícola argentina ha adoptado el concepto de sostenibilidad como un marco estratégico que integra los pilares ambiental, social y económico, superando la mera sustentabilidad ecológica para asegurar la viabilidad del sector a futuro. Este compromiso se evidencia en la adhesión masiva al «Protocolo de Autoevaluación de Sustentabilidad Vitivinícola» creada por Bodegas de Argentina (BdA) 

Entre los referentes en la integración de estos principios se encuentran bodegas como Santa Julia, que destaca por su certificación de Comercio Justo y sus programas sociales; Salentein y Bodegas Bianchi, reconocidas por el manejo hídrico eficiente y la gestión de efluentes; Catena Zapata, pionera en la investigación científica del terroir y la huella de carbono.

Trapiche, enfocado en el manejo integrado de plagas; Viña Cobos con su enfoque en la viticultura de precisión que optimiza recursos y reducción de la huella de carbono, y Norton y Trivento, con sólidos programas de responsabilidad social y medición de huella hídrica. La bodega Don Manuel Villafañe también se suma a esta estrategia con un plan de crecimiento sustentable y prácticas de calidad en el viñedo como la baja producción y la cosecha manual.

La máxima expresión de la sustentabilidad ambiental se encuentra en las prácticas Orgánicas y Biodinámicas, donde destacan Domaine Bousquet por su certificación 100% Orgánica a gran escala, y Chakana Wines, Ernesto Catena Vineyards y Finca Dinamia como líderes en la certificación Biodinámica Demeter.

Este compromiso se extiende a todas las regiones productivas del país: en el Norte Argentino, Bodega Nanni es pionera Orgánica en Salta, junto a Bodega Colomé, que aplica principios orgánicos a sus viñedos de altura extrema y lidera la conservación del entorno natural.

De manera crucial, Bodega Valle de la Puerta en La Rioja lidera la innovación ambiental con la producción de vinos orgánicos certificados y un modelo de economía circular que incluye la creación de biochar y hoteles de insectos para proteger la biodiversidad, mientras que la Cooperativa La Riojana lidera el pilar social con su certificación de Comercio Justo.

Finalmente, la Patagonia también se suma con proyectos como Bodega Malma (Neuquén) y Bodega Trina (Río Negro) que trabajan en la certificación de prácticas sostenibles, y otros referentes del sur como Bodega Fin del Mundo y Bodega Familia Schroeder, que implementan gestiones rigurosas para adaptarse al clima frío y ventoso, destacándose esta última por el uso de diseño gravitacional en bodega para la eficiencia energética.

La responsabilidad ambiental y social es una filosofía productiva que define a la vitivinicultura argentina de extremo a extremo.

La lista es muy extensa, lo que corrobora una clara conciencia colectiva en las bodegas y una marcada proyección de trabajo a futuro. Importante es mencionar que ninguna de estas prácticas altera el disfrute de estos vinos; la sensación y experiencia no suponen una diferencia marcada entre ellos.

En un análisis técnico, las diferencias pueden aparecer, no obstante, nuestras apreciaciones por lo general son más de índole personal o de gusto, de manera hedónica y social, por lo que, sin temor, sigamos disfrutando del beber un vino Argentino.

 

 

 

 

 

 

 

Marco Del Castillo Maldonado

Sommelier 

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