SAKE, HISTORIA
Y ESENCIA
- SAKE, HISTORIA Y ESENCIA -
El Sake, la bebida nacional y milenaria por excelencia del Japón, fue para los japoneses un vínculo sagrado entre los hombres y los dioses; símbolo de purificación y medio de conexión con la naturaleza, estuvo presente en las celebraciones y ceremonias ocupando un espacio relevante y siendo más que una bebida especial para la ocasión.
El Sake, profundamente arraigado en su cultura, es honrado por el legado histórico y papel fundamental en diversos momentos icónicos de la historia, ya sean personales o generales, que abarcan desde el nacimiento hasta la muerte. En el Japón de hoy, sigue siendo objeto de respeto, de consumo diario y venerado como signo de los tiempos.
Su historia se remonta a miles de años atrás, cuando era una bebida reservada para ceremonias religiosas y rituales imperiales. Con el tiempo, el conocimiento de su elaboración se extendió a los templos y santuarios, y más tarde, a la producción en masa, lo que lo convirtió en una bebida popular para la gente común.
El Sake evolucionó y paso de ser un elixir sagrado a ser un compañero diario en la mesa japonesa, sin perder su legado, perfeccionando sus técnicas de producción a lo largo de los siglos y transitar el cambio de una producción cuantitativa a cualitativa.
Mucha gente se refiere al Sake como «vino de arroz japonés», pero en realidad no se clasifica como licor, cerveza ni vino. Es una bebida fermentada que combina características de las tres: se elabora de forma similar a la cerveza y el vino, y tiene una mayor graduación alcohólica que estos.
A diferencia de los destilados como el vodka o el whisky, su proceso no incluye la destilación, sino la fermentación del almidón del arroz en azúcares y luego en alcohol. Se elabora a partir de arroz, agua y el hongo Koji, que es el que da lugar a la fermentación, con lo cual su producción es similar a la de otras bebidas fermentadas.
La calidad de un Sake como el Tsukasabotan Junmaishu Hanaichirin depende de su meticuloso proceso de elaboración. Un dato clave para entenderlo es que se trata de un Sake Junmai que significa «arroz puro». Esta clasificación nos asegura que en su producción se ha utilizado únicamente arroz, agua, Koji (un hongo esencial para la fermentación) y levadura, sin la adición de alcohol de destilería.
Para la elaboración de este Sake en particular, se utiliza el arroz Gin, no Yume, una variedad de arroz de alta calidad de la prefectura de Kochi. Antes de iniciar la fermentación, el arroz se pule hasta un 60%, lo que elimina las capas externas del grano ricas en aceites y proteínas no deseadas. Este riguroso proceso asegura un sabor puro, limpio y refinado, lo que eleva el Sake a un nivel superior.
El Tsukasabotan Junmaishu Hanaichirin se caracteriza por ser un Sake audaz y de carácter. Su perfil de sabor es distintivamente seco, karakuchi en japonés, con un final claro que limpia el paladar.
En boca, se percibe fresco, con un sabor a arroz puro y bien definido. Su naturaleza seca y limpia lo convierte en un acompañante ideal para una gran variedad de platos, especialmente aquellos de la cocina japonesa como el Sushi, el Sashimi o Tempuras, ya que su perfil no domina los sabores delicados, sino que los complementa, un dato fundamental al momento de maridar.
Una de las grandes ventajas de este Sake es su versatilidad, ya que puede disfrutarse en diferentes temperaturas para resaltar distintos matices. Servido helado, a temperatura ambiente, o ligeramente tibio. En resumen, el Sake es un ejemplo excepcional de la tradición japonesa en la elaboración que, a través de su cuidadosa producción y carácter, honra su herencia, cultura, y nos invita a apreciar la belleza de una bebida milenaria que es simple de beber y compleja en historia.
Marco Del Castillo Maldonado.
Sommelier
