El Torrontés, Orgullo Argentino
A pocos días de comenzar octubre, da inicio una nueva edición de la semana del Torrontés
Con motivo de las celebraciones en torno a nuestra variedad blanca más representativa, el recorrido del Torrontés en el publico, vuelve a demostrar que su peso en el mercado sigue creciendo. Si bien para algunos la comida es el pretexto para tomar vino, de la mano de ella es que el Torrontés se ha expandido de manera tal que hoy es reconocido, buscado y pedido a la hora de elegir un vino argentino en una mesa de Nueva York, Tokio, Londres y, por supuesto, Buenos Aires.
Haciendo un poco de historia, décadas atrás no era un varietal buscado por el consumidor. Las bodegas tampoco procuraban darle un lugar destacado en su porfolio de vinos, ya que era una uva poco difundida que no contaba con espacios específicos para su exposición, estos estaban dispuestos para las cepas de mayor demanda, quedando casi siempre supeditada a los sectores de menor visibilidad en las góndolas.
Es ahí donde una etiqueta siempre se destacó del resto: el famoso e histórico Etchart Privado Torrontes. De botella oscura, llamaba la atención por su forma delgada y alta que recuerda a las botellas tipo Rhin o Alsaciana, reservadas para los grandes vinos blancos alemanes. Con su etiqueta amarilla, era un clásico indiscutido en las mesas de nuestros abuelos.
Por diversos motivos, se vienen produciendo distintos cambios en el consumidor y en la forma de comunicar de las bodegas, ponderando el consumo de calidad por sobre el de cantidad; gracias a eso, el Torrontés ocupa hoy el lugar que le corresponde, sumando cada vez más adeptos dentro de los cultores del buen vino.
La uva Torrontés siempre existió desde los inicios de la vitivinicultura argentina. Estudios finalizados por el INTA concluyen que es el resultado del cruce entre la uva Moscatel de Alejandría y la Criolla Chica, e indican que nuestro Torrontés no tiene par en ninguna cepa europea. Por lo bien podemos afirmar que es la única uva propiamente argentina, gracias, entre otros factores, al clima, al suelo y a su singular aroma, ocupando un lugar privilegiado entre todas las cepas y vinos varietales del mundo.
Existen tres distintas clases de cepa Torrontés en el país: el sanjuanino, el mendocino y el riojano. Este último es el que alcanza su máxima expresión en Salta, debido al microclima que predomina, las amplitudes térmicas diarias que favorecen su desarrollo y el terroir, logrando una expresión aromática única que lo destaca del resto de las regiones.
En cuanto a etiquetas se refiere, la lista del Torrontés es amplia y de jerarquía. Expresiones como La Puerta Alta Torrontés y La Puerta Orgánico Torrontés, de Bodega Valle de La Puerta en La Rioja, son un correcto y elegante ejemplo de elaborar vinos de forma tradicional con una impronta actual, a cargo del enólogo Javier Colavati.
Por su parte, Cafayate Terroir de Altura Torrontés, de Bodegas Etchart en Salta —quien en la actualidad posee el 40% de la producción total de Torrontés en toda la extensión de los Valles Calchaquíes—, es el representante indiscutible del estilo de Cafayate. A esto se suma San Pedro de Yacochuya Torrontés, de Bodegas Yacochuya, un vino con presencia mundial de la mano de su histórico fundador y enólogo Marcos Etchart.
Si hablamos de Salta y de altura extrema, es ineludible mencionar a Bodega Colomé con su Colomé Estate Torrontés, proveniente de viñedos ubicados entre los 1.700 y 2.300 metros sobre el nivel del mar, elaborado por el enólogo francés Thibaut Delmotte.
Lo importante es que si el vino es Torrontés, la experiencia aromática será fascinante; es una de las mejores opciones al pensar en un blanco elegante, con carácter, que se impone en la copa y aromatiza la mesa. En cada botella converge nuestra historia vitivinícola junto a un perfume inconfundible que, lejos de las modas pasajeras, se instaló para recordarnos que lo nuestro también sabe ser extraordinario y profundamente argentino. Feliz semana del Torrontés, Salute!
Marco Del Castillo Maldonado|Sommelier
