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El Champagne
De Francia al Mundo

- El Champagne
De Francia al Mundo -

En el universo de las bebidas, existe una en particular que evoca de inmediato el glamour, la elegancia y el estilo. Está intrínsecamente asociada al lujo, al éxito, y su presencia es obligatoria en los grandes acontecimientos. Su sonido particular al ser descorchada anuncia que estamos a punto de celebrar algo importante, y hasta el menos experto se ve seducido por sus burbujas. Amigos, con ustedes, el Champagne.

El Champagne es un vino espumoso elaborado bajo el Método Tradicional o  Champenoise, que consiste en lograr la segunda fermentación de forma exclusiva dentro de la botella y no en tanques. Este proceso se realiza de manera artesanal y minuciosa, ya que después de una serie de procedimientos que incluyen la adición de levaduras, azúcares y diversos caldos (vins clairs) de distintas añadas y cepajes, se obtiene un producto único y exclusivo que, bien logrado, es el deleite de millones de adeptos en el mundo. 

Historia

Se cuenta que hacia el año 1670, el monje Dom Pérignon, por casualidad, descubrió el vino espumoso. Sus aventuras en la vinificación se toparon con botellas que explotaban debido a la gran concentración de burbujas y presión. La solución fue cambiar las botellas comunes por otras más gruesas y sellarlas con una tapa rudimentaria atada con alambre.

Fallidos fueron los intentos de Dom Pérignon por desentrañar el misterio de las burbujas, y no fue hasta 1864, de la mano del profesor Louis Pasteur, que dicho misterio se develó con el descubrimiento científico de la fermentación. Atrás quedaron esos días de experimentación, y lo que antes fue una tapa con alambre, hoy lo conocemos como el tapón y bozal (muselet), que son parte fundamental de la imagen y la elegancia de una botella de Champagne. La regla de oro en cuanto a cepas para elaborar un Champagne es la utilización de Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier.

Legislación

El Champagne está protegido mundialmente desde Francia bajo una estricta Apelación de Origen Controlada (A.O.C.). Esta legislación es categórica: prohíbe, entre otras cosas, denominar Champagne a todo vino espumoso elaborado fuera de la región de La Champagne. Debido a su método de elaboración, supone ser una bebida de valor considerable, llegando a valores exorbitantes cuando nos referimos a botellas Millésimé (de añadas excepcionales) o Vintage (con uvas de un mismo año), provenientes de bodegas de prestigio internacional como: Moët & Chandon, Veuve Clicquot, Krug, Bollinger, Pommery, Louis Roederer

No obstante, en otras partes del mundo, se elaboran vinos espumosos con sus propias uvas y también poseen sus denominaciones de origen legalmente protegidas. Por ejemplo, en España el Cava (D.O.), cuyo 95% de la producción se concentra en Penedés, Cataluña, utilizando las uvas autóctonas Macabeo, Parellada y Xarel·lo. Asimismo en Italia tenemos el prestigioso Franciacorta DOCG, elaborado en Lombardía (norte del país) con las cepas Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Bianco. Es por esta diversidad y legislación que, hoy en día, usamos con propiedad el término Espumoso al referirnos a esta bebida, honrando su origen.

La Cata

Un Champagne se aprecia desde su delicada y fina apariencia; es una bebida elegante que, ya desde la vista, nos invita a beberla. Su color es siempre vivo, brillante y, dependiendo de su vinificación, puede ser amarillo intenso, claro o asalmonado. Es en esta instancia visual donde caemos en su seducción al observar el ascenso continuo y rápido de unas burbujas muy finas y pequeñas en una suerte de danza que forma una corona perfecta al llegar a la superficie de la copa. Son estas burbujas las que contienen esas sensaciones únicas que le otorgan personalidad y carácter a la bebida.

Indefectiblemente, luego de ver este maravilloso ballet de burbujas, la necesidad de sentir sus aromas se convierte en un deseo inmediato. La entrada en nariz nos invita a vivir una experiencia única, donde encontramos aromas a frutas secas, frutales con notas distintivas ricas en armonía total.

Imaginar sentir todo esto en boca nos lleva a beberlo, y es ahí precisamente cuando la promesa de la nariz se hace realidad. Lo primero que experimentamos es el placer de sentir las burbujas llenando las paredes del paladar de manera delicada, no invasiva, en una experiencia inconfundible. Se confirman en boca los aromas que te sugirió la nariz, con mucho cuerpo y con complejidad de sabores en constante evolución. El final siempre es prolongado, y su recuerdo persiste por mucho tiempo, invitando a degustar una copa más.

Las fiestas de fin de año llegaron y con ellas, el festejo y la alegría de compartir momentos con amigos, familia y aquellos que hicieron especial tu año. Es la ocasión perfecta para levantar nuestras copas con un Champagne y brindar por la alegría de estar juntos. Que vivamos una memorable y burbujeante noche, llena de disfrute y alegría en ambas celebraciones. Felicidades.

¡Salud..!

Marco Del Castillo Maldonado

Sommelier | Bebiendo Placeres®

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