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Argentina
Marca Malbec

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Marca Malbec

 

La vitivinicultura argentina, de la mano del Malbec, goza de un reconocimiento mundial por la calidad y expresión de sus vinos.

Este prestigio es el resultado de la regularidad climática, la nobleza de nuestras tierras y la excelencia de los profesionales que, cosecha tras cosecha, se esfuerzan por superarse y ofrecernos el mejor vino. 

Historia y Evolución de Nuestra Cepa Emblema

El Malbec es originario de Francia, específicamente de la región de Cahors. Allí era conocido como «Cot». La llegada de esta cepa a Argentina ocurrió en 1852, cuando el agrónomo Michel Aimé Pouget fue contratado para impulsar la viticultura nacional.

Según la historia, Pouget trajo esquejes de Malbec y otras variedades. Esto dio inicio al proyecto de la Quinta Normal Agronómica y Escuela de Agricultura de Mendoza el 17 de abril de 1853. Lo que décadas después se conocería como Escuela Nacional de Agricultura, cuna de la vitivinicultura argentina. Hoy, a más de un siglo de ese hito, somos el principal productor de Malbec a nivel global. 

Hablar del Malbec en el mundo es hablar de Argentina, de la calidad profesional de su gente, de las bondades del clima, suelo y de las diversas regiones con las que cuenta.

Es así, que al nombrar el Malbec, a los que sentimos el vino, la mente nos remite inmediatamente a Mendoza, la capital vitivinícola del país, con sus distintas zonas y alturas que nos brindan vinos excepcionales con expresiones únicas que nos deleitan y llenan de placer. 

El Malbec es la uva que nos permitió acceder a los grandes mercados internacionales, posicionando a Argentina en un lugar de privilegio. El concepto de terroir en Argentina, sin embargo, se define primordialmente por la altitud.

Desde las zonas históricas de Luján de Cuyo (cerca de los 1.000 msnm) que producen Malbecs opulentos y sedosos, hasta las cumbres del Valle de Uco (por encima de los 1.200 msnm), donde la cepa se transforma.

A mayor altitud, la intensidad de la radiación solar y las bajas temperaturas crean un Malbec más tánico, de mayor frescura y con un perfil de fruta más concentrado y floral.

Esta variación altitudinal es la clave de la «elasticidad» que permite la diversidad de estilos, la cual se complementa con la notable amplitud térmica de la región, crucial para garantizar una lenta y completa maduración de los polifenoles, resultando en colores profundos y taninos redondos. 

La versatilidad y nobleza del Malbec permite su implantación en todo el territorio vitivinícola argentino, sometiéndose a constantes tareas de vinificación que dan como resultado líneas muy diversas de calidad superlativa.

Esto se traduce tanto en propuestas de vinos tradicionales con estándares de excelencia, como en vinos jóvenes con expresiones audaces e innovadoras, tal como lo demostró el Finca Piedra Infinita Supercal 2021 de Bodega Zuccardi, que alcanzó los 100 puntos otorgados por el crítico inglés Tim Atkin en su Argentina Special Report 2024

En un esfuerzo estratégico por consolidar la presencia y posicionar al Malbec Argentino en la escena global, se buscó incluirlo en el calendario de fechas mundiales importantes en el mundo del vino.

Por esta razón, el 17 de abril de 2011 fue elegido para marcar el lanzamiento inaugural del Día Internacional del Malbec (Malbec World Day), en un evento que se dio en simultáneo tanto en Nueva York, Londres y Mendoza, con el cual Argentina ingresó al círculo selecto de «lo imprescindible» en la agenda vitivinícola mundial.

En 2024, el cronograma de acciones delineado por Wines of Argentina (WOFA), entidad impulsora de esta celebración, contempló, trece años después, más de veinte eventos oficiales en los principales destinos de exportación. Este camino recorrido ha transformado al Malbec de una cepa importada a la variedad insignia y el motor de la investigación vitivinícola argentina. 

Expandir la percepción global del Malbec Argentino es uno de los muchos desafíos con los que hoy, nuestra cepa insignia, cuenta en su agenda.

Profundizar en la micro segmentación de terroir, mostrando la complejidad y diversidad de cada suelo en sus distintas regiones y altura; seguir brindando conciencia sobre la sostenibilidad en las prácticas de viticultura y su impacto superlativo en las distintas gamas de vinos.

Así como adaptar el Malbec a tendencias actuales globales que centran el consumo de vinos frescos, de buena acidez, versátiles para maridar y que seduzcan al público joven, es sus inicios con en vino. 

Beber una copa de Malbec de cualquier región argentina significa brindar por el camino recorrido, por los logros futuros y con la certeza de que el mejor vino siempre será el que nos brinde la próxima cosecha.

Marco Del Castillo Maldonado

Sommelier

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